Cristian Carrero Roca
۳ ماه قبل
Es, sin exagerar, uno de los rincones más espectaculares de El Retiro y un lugar que siempre impresiona aunque ya lo hayas visto antes. El Monumento a Alfonso XII es enorme, elegante y muy cinematográfico: la estatua ecuestre en lo alto, las columnas semicirculares, las escalinatas y el gran estanque delante forman un conjunto monumental precioso, de esos que te hacen sacar el móvil sí o sí.
Lo mejor es que no es solo para mirar: es un sitio para vivirlo. Puedes sentarte en las escaleras, pasear por la orilla del estanque, subir para ver el conjunto desde arriba y disfrutar de la energía del parque alrededor. Entre músicos, gente paseando, barquitas en el agua y ese ambiente relajado de Retiro, el monumento se convierte en un punto de encuentro con mucha vida, pero sin perder su aire solemne.
Si te gusta la fotografía, aquí tienes un paraíso: reflejos en el agua, líneas arquitectónicas muy limpias y un fondo perfecto a cualquier hora. Aun así, el momento estrella es el atardecer, cuando la luz cae sobre las columnas y el estanque se vuelve dorado. Es una parada obligatoria en Madrid, tanto si vienes por primera vez como si solo quieres dar un paseo bonito con un toque histórico y monumental.